[RELATO] 1341 - Razia fallida

📅 jueves, 26 de febrero de 2026

Año 1341.
Costa de Achinet, actual isla de Tenerife.

Tierras de Güimar, Actual barranco de Erques.

Parte I: Mensajes con el viento.


La compañía no era grande, 20 soldados castellanos, un majo y un fraile formaban el curioso grupo que subía por el serpenteante barranco donde el basalto de antiguas erupciones volcánicas y la brillante obsidiana relucían con los reflejos que los últimos rayos de Sol, el grupo acababa de pasar un salto de agua donde pudieron refrescarse e hidratarse, el clima era caluroso aún llegando al ocaso.

Blas Castro era capitán de infantería y el hombre al mando, un hombre de 40 años culto y con un físico cultivado en cientos de batallas y duelos, éste se sorprendió un poco cuando vio algo moverse entre los matojos del barranco unos 80 metros por delante suyo, y aunque permaneció en guardia y atento, dio por hecho fue un animal pues al llegar no había nada. Por suerte no vio al niño guanche que huía para anunciar la llegada de extranjeros. Mientras avanzaban por el barranco, el Sol empezaba a ocultarse el capitán ordenó detenerse y montar el campamento. Cuando todo estuvo listo para dormir y cenar, se encendieron hogueras y se compartió comida y vino junto a ellas.

3 Meses llevaban ya de misión y mientras la flotilla cartografiaba la isla la misión de los de Castro era llegar a un poblado, aplicar las normas de tierra quemada, capturar indígenas de esta isla (no muchos) ya que en las islas occidentales, sobre todo en la que está más al norte ya habían obtenido bastantes, en dicha isla llegó la sorpresa cuando vieron que algunos indígenas incluso hablaban algo de Genovés. Sorpresivo, pero no sorprendente, a los genoveses les encanta presumir de que son genoveses y de ser grandes navegantes. El fuego de la hoguera chisporroteó.

- Ojalá ocurra como con los de la otra isla, que vean al fraile y los convenza de no luchar. - Dijo un soldado que estaba sentado en la hoguera. Otro compañero añadió:
- Los Genoveses dicen que las gentes de Ninguaria son sumamente problemáticos, es por esto que hemos bajado nosotros con el fraile, si se quieren poner belicosos aquí tengo dos buenos argumentos para practicar la burocracia. - Sonrió el segundo entre dientes mientras con una mano acariciaba su ballesta y con la otra su puñal.
- Este viaje es principalmente para cartografiar las islas - Dijo en tono paternal Fray Luis mientras le dedicaba una mirada de soslayo a los soldados.
- Hermano - Le corrigió Castro - Las expediciones no se pagan solas y los esclavos dan mucho dinero, para más expediciones y más cartografía. Unos pocos salvajes por el progreso. - Castro giró su cabeza y endureció su rostro hacia los soldados - Ustedes dos, veamos si tienen la vista y los reflejos tan afinados como la lengua. Tercer turno de imaginarias, monten el sistema de relevos y guardias, 2 por turno, uno al norte nor-este y otro al sur, a la desembocadura.

En el fondo Castro había escuchado las mismas historias de Ninguaria y sus salvajes, gente que no conoce a Dios y que practican la guerra desde que nacen hasta que mueren, sin embargo no podía permitir que la moral de la tropa bajase la primera noche.

Casi amanecía y la noche había pasado sin sobresaltos, no fue noche cerrada, más bien con luna llena y sin nubes, bastante luminosa en general, lo que dejaba ver la inmensidad del barranco. En ese instante la tropa empezó a despertarse y organizarse para continuar el viaje cuando el sonido de un ave desconocida los sobresaltó, en especial al majo.

Nadie prestó atención a este hecho salvo el Fraile, que en Genovés le preguntó qué ocurría, le preguntó qué pájaro podría asustarlo tanto, el majo tenía los ojos muy abiertos mirando en los bordes altos de la garganta en la que habían acampado buscando con los ojos lo que sabía que ya estaba allí pero que aún no podía ver.

- No es pájaro, es hombre.

De pronto desde otro punto del barranco otro sonido similar, un silbo que llevaba y traía mensajes con viento.

Castro, terminándose de pertrechar, preguntó al majo, en un perfecto Genoves:
- ¿Tú entiendes su idioma? ¿Qué dicen?
- Hombre dice: “Estamos listos”.

Castro apretó la mandíbula y mando a las armas, se dejó el campamento montado y decidió avanzar y salir de la zona ya que la altura le quitaba ventaja. Cuando salieron de la garganta del barranco se abría bastante, con unos 20 metros de ancho y pendientes menos inclinadas ante ellos, de repente de nuevo los silbos:

- ¿Qué dicen? Espetó al majo.

Antes de que este pudiera contestar se esuchó un sonido gutural desde la parte alta de la elevación de enfrente, seguido de una especie de graznidos que venían de todos lados:

- Jijides – dijo el majo.
- ¿Qué es eso? – Preguntó con la cara descompuesta el soldado que la noche anterior hacía alarde de batalla en la hoguera mientras el majo miraba fijamente al suelo.
- ¡Alto la marcha, posición defensiva! – Gritó Castro – Habla, malnacido – Dijo bastante alarmado por el jijide constante y cada vez más cercano.
- Jijide – Dijo el majo – Celebran.
Fray luis se puso entre el majo, que parecía haberse crecido y Castro, luego preguntó lo suficientemente bajo para que sólo ellos 3 escuchasen:
- ¿Qué celebran?
- Victoria … muerte. – Dijo con todo serio el majo.
La cara de Castro se tornó más dura aún si se podía mientras escupía y ladraba:
- Malditas sean las gentes que celebran la muerte antes de una batalla, pues no tienen nada que perder.
Tras esto se giro rápidamente para dar indicaciones a la tropa, abrió muchísimo los ojos cuando vio los guijarros caer desde lo alto de la garganta y tumbar casi a la mitad de sus soldados.
- ¡Vigilad las alturas! – Indicó, desde allí arriba nos pueden lanzar piedras y jabalinas! – Volvió a girarse hacia delante y vio la sombra de los nativos corriendo hacia ellos a unos 200 metros por delante.
- ¡ Línea defensiva, ballesteros delante, espaderos en segunda línea esperando para cargar, es el único lugar por el que pueden llegar a nosotros, adelante valerosos, por el rey! – Bramó más sorprendido que asustado.
Cuando de repente, calor y dolor intenso en el costado izquierdo, se tocó y miró el rojo en sus manos, cayó de rodillas y miró hacia atrás, fray luis tenía un banot atravesándole la garganta desde atrás mientras balbuceaba sangre, uno igual al que le había atravesado el costado. Los habitantes de Achinet bajaban por la garganta que habían dejado atrás usando grandes lanzas de madera desafiando el miedo, la altura y la comprensión, como cabras en el monte y con esas lanzas y las jabalinas que portaban los estaban masacrando desde atrás, los de adelante fueron su distracción. Volvió a girarse hacia delante y vio llegar mujeres y niños, con grandes palos y lanzando piedras también. Con su último aliento gritó:
- ¡Salvad vuestras vidas! ¡Retirada! – Cayó con la cabeza de lado y luego todo se volvió silencioso. Lo último que sus ojos llegaron a ver antes de perder la vida fueron los pies de los nativos corriendo y levantando polvo a su paso, pensó que era injusto, que ellos eran los civilizados, luego nada.
Y así empezó la desbandada de soldados barranco abajo. Huyeron todos menos el majo, que clavó el puñal del soldado que antes le había hablado mal, ya muerto, a otro soldado en la ingle y se unió a la carga de los de Achinet.

4 soldados llegaron a la desembocadura del barranco y sus botes ya no estaban, los guardas al escuchar los jijides y los gritos de la tropa en los ecos del barranco embarcaron y se alejaron de la costa, desde allí vieron como los 4 soldados se rendían a los guanches para ser desarmados y degollados por el majo que habían tomado semanas atrás como rehén. Quedaron embarcados a una distancia prudencial bajo la vigilancia de los de Achinet, que habían lanzado los cuerpos de los soldados al mar, hasta que 2 días después llegó la flotilla y fueron recogidos, la razia de Ninguaria había sido un estrepitoso fracaso, de igual modo se llevaban cerca de 160 nativos que se venderían y costearían la expedición.


Parte II – Mensajes para el futuro.



Cinco días después el majo, ahora ya presentado como Echedey, estaba en el centro del Tagoror en la zona de Adeje, allí estaban los ancianos, el que le había perdonado la vida en la playa y el Mencey de la isla portando una añepa. Allí contó como lo capturaron en Titeroygatra por conocer un idioma que otro extranjero le enseñó hace mucho tiempo, ese extranjero se portó bien con él y se llegó a quedar en la isla muchos inviernos, pero estos que habían venido estaban secuestrándolos.

- Aunque entiendo tus palabras, son ligeramente diferentes a las nuestras. – Dijo el que sujetaba la Añepa. – Pones a este Tagoror en una situación difícil.
- Padre, he interrogado a Echedey durante 3 días y 2 noches seguidas, dice la verdad, su lenguaje es como el nuestro, sus baifos son como los nuestros, en definitiva es hijo de Achamán. Cometió un error al someterse al enemigo pero lo solucionó cuando se unió a la carga. – Dijo el joven Betzenuhya, así se llamaba el guanche que le perdonó la vida en la playa, el que después de tantos años, seguía interrumpiendo a su padre en las reuniones importantes, sus hermanos sonrieron ante tal situación. El Mencey Tinerfe hizo un ademán con la mano a su hijo y luego de esto se levantó y dijo:
- Joven Echedey. No disponemos de los medios para devolverte al mar y que llegues a tu tierra, donde deberás cumplir castigo según nuestras leyes, tampoco podemos aplicar castigo a los que son injustamente juzgados y con tus palabras y los hechos se determina que. Fuiste secuestrado de tu tierra y traído aquí a la fuerza. Dime, ¿Qué posición tenía tu familia?
- Unas 16 piezas de ganado, según la época del año y tres sirvientes, obedecemos a nuestro Guanarteme, ese es el término que usamos para nuestro líder y mi familia tiene un asiento en el tagoror de Maxorata desde hace generaciones, nuestra isla está gobernada por dos líderes, lo que facilita la defensa. Es por esto que cuando el genovés llegó nuestra familia fue la encargada de vigilarlo, luego de acercarse a el y finalmente, en mi caso y el de mis hermanas, aprender su lengua por si esto fuera útil, al llegar otros extranjeros quise practicar mis habilidades con el genovés y acabé en Achinet ante ti, Guanarteme.

Tinerfe se sentó de nuevo pensativo y dijo:
- Creo que podemos concluir la reunión.

Entonces todos se marcharon, menos el guañameñe que miró al ahora envejecido mencey y se acercó a el sentándose a su lado.

- Mucha batallas han llegado y muchas están por llegar, hemos vencido bastantes, perdido otras tantas pero. ¿Hasta cuando durará esa suerte, Tinerfe? ¿Cuál será el extranjero que venga para instalarse, cual acabará con tu estirpe? Dijo el viejo Guañameñe.
- Adjona amigo, si no encuentro palabras sabias de mi guañameñe como podré encontrar una buena decisión.
- Pero has encontrado palabras sabias en el tagoror, el reino de Titeroygatra está dividido en 2 reinos a su vez, dos menceyes protegiendo, no divididos, organizados, tu tienes 9 hijos y un noble invitado, cuya condena será no volver a su tierra nunca más, su familia le llora y eso es un castigo más que suficiente, más de lo que cualquier hombre debería aguantar como penitencia, dijo mientras se quitaba el píleo.
- Al fin sabias palabras. El futuro es incierto pero podemos tratar de ser precavidos.
- ¿Y sobre el joven majo?
- Mi hijo Beneharo dice que el majo se ha sorprendido con los bosques frondosos de las medianías y la montaña, según describe su tierra, es más parecida a nuestra costa o la parte sur de la isla, algo árido, quizás le deje ir a las tierras de Anaga e instalarse allí, si quiere bosques, bosques tendrá, después de todo, es su penitencia por traer a los extranjeros a nuestras costas. Le decisión hubiese sido diferente si hubieran descubierto la cueva y los restos de nuestros ancestros, por suerte eso no ocurrió.
- Que descansen muchos inviernos y muchos veranos sin ser molestados, velados por Achamán.
- Deberíamos hablar mas a menudo, viejo amigo – Dijo ya con voz cansada Tinerfe – hoy me has dado una gran idea y aunque mi salud se resiente cada día un poco más, no quisiera irme de este mundo sin dejar todo arreglado antes de mi marcha, hay que empezar a mirar al futuro.

Con el atardecer se veía la isla de Gomera, tonos rosados y verdes anunciaban el final del día donde las estrellas se hacían visibles poco a poco, con un pensamiento de inexorable futuro anochecía otro día en Achinet, mientras el Mencey Tinerfe, conocido como Tinerfe El Grande se sentía pequeño, abrumado e incómodo, como cualquier humano cuando piensa en un futuro de muerte y destrucción, tragó grueso y no pensó más en eso, se centró en el atardecer y en el mismo lugar del tagoror pensó en extranjeros buenos y extranjeros malos, cómo sabrían cuál es cuál.

– FIN –


Hechos históricos en los que está basado el cuento:

* INCURSIÓN PORTUGUESA DE 1341 A CANARIAS.
* JIJIDES (AJIJIDES).
* SALTO DEL PASTOR.
* EL SILBO COMO HERRAMIENTA DE COMUNICACIÓN.
* USO DE LA AÑEPA COMO BASTÓN DE MANDO.
* MENCEYATO ÚNICO QUE LUEGO SE DIVIDE EN 9 EN LA HORA DE LA MUERTE DE TINERFE.
* ANAGA FUE ENTREGADA A BENEHARO 1º EN LA DIVISIÓN, TAORO A BETZENUHYA.
* LOS GUANCHES DENOMINABAN A LA ISLA DE TENERIFE: ACHINET, MIENTRAS QUE LOS CARTÓGRAFOS: NINGUARIA

Glosario Terminos

Banot
Salto del pastor
Silbo Gomero
Mencey
Guañameñe
Foto de una añepa
Ninguaria
Tagoror
Vídeo con Ajijides (En siega)

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Etiquetas: #relato #canarias #guanche #tenerife #conquista

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